
Como había prometido salí a la caza de los muñecos de nieve pero ya tenía una idea de lo que iba a encontrar.
La nevada, se convirtió en lluvia y claro ninguno pudo resistir el embate climático y fueron languideciendo bajo el persistente azote de las gotas.
Si hubiera podido fotografiarlos a la mañana seguramente tendrían una forma cuasi reconocible.
No faltará oportunidad de retratarlos sin que luzcan decapitados cual María Antonieta o personajes atacados por los Men in Black.


























